Los cuatro elementos de la astrología clásica occidental representan cuatro formas en las que la energía se manifiesta, cuatro expresiones del todo, desde su forma más densa y pesada a la más inmaterial. Hay otras formas de energía, puesto que en el universo todo es energía, pero estas cuatro bastan para describir todo el amplio espectro de las manifestaciones físicas y psíquicas de los organismos: la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego.


Estos cuatro elementos se distribuyen en el zodíaco a razón de tres veces cada uno en forma alternada, en lo que podríamos llamar una progresiva depuración de las características más pesadas en beneficio de las más sutiles. Desde luego, no debe considerarse esta opinión como un juicio de valor entre lo mejor y lo peor, ya que todas las manifestaciones son necesarias y deben ser recorridas por las almas en su camino ascendente hacia la liberación.